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7.10.06

Un homenaje al placer de leer a Borges.

borges_surAcabo de finalizar un rediseño del blog sobre Borges que diseñé desde digitalismo para homenajear a mi escritor favorito. Por eso reedito el post que explica el porque de estas notas.

Conocer definitivamente a nuestro principal escritor es alfabetizar. Es un nuevo alfabetismo, porque cuando yo estudiaba en Argentina nadie me presentó a Borges!!!. Venía con ganas de hacer algo sobre Borges, es mi escritor predilecto y cada vez lo veo más entrelazado con esta Biblioteca de Babel (casi infinita) que es Internet, con su estructura hipertextual. Porque el Aleph es ese espacio que engloba a todos los espacios, y también es Internet. Porque su erudición te llevaba de Palermo a Londres en una cita hipertextual casi imposible. Cosmópolis, Borges y Buenos Aires, una excelente exposición en el CCCB de Barcelona, motivo hace tiempo estas re-lecturas y estos re-escritos bloggeros.

Aunque a su muerte en 1986 nunca supo de la existencia de una red mundial de ordenadores interconectados entre sí (en esos años, la Internet recién estaba saliendo de sus cerrados círculos militares y de investigación científica), Borges tuvo a esta red en su mente en toda su literatura fantástica, aunque ni siquiera se lo propusiera. Por todo esto; Borges y el hipertexto. Aunque en la escuela no leímos nada de Borges. Debería haber una asignatura sobre literatura argentina del siglo XX. Bueno, yo termine la escuela hace muchos años, pero no creo que exista en la nueva currícula?¿O sí?

Mi primera relación con Borges es extraña y al borde del delito. En el 86, cuando murió, yo venía dolido por la muerte de Cortázar 3 años antes y mis 19 años no me dejaban ser muy borgiano. Borges es como el tango, se aprende de grande. Sin embargo, el destino hizo que en esos años fuera vecino de su mujer y musa, María Kodama, en la calle French, de Buenos Aires (entre Billinghurst y Sánchez de Bustamante, para ser más precisos), a quién le robaba las plantas de sus balcones para ubicarlas en mi sufrido piso de alquiler. Esas plantas morían al instante en mi casa sin sol, pero mientras ellas morían, ahí si empezaba a nacer mi amor por Borges. En esos años politizados y de influencia fácil, no lo creía que no era tan buen escritor porque los mediocres de siempre juzgaban sin rubor su ?actuación política?, y yo aceptaba esas opiniones.

El problema de siempre, no bastaba con ser el mejor escritor latinoamericano del siglo XX, sino que se le pedía que tuviera la visión política que nadie tuvo en nuestro país nunca, menos los políticos, claro. Que no estuviera nunca en la vereda correcta que proponía el progresismo y que coqueteara con la dictadura en los primeros años (aunque gran parte de la sociedad civil y la dirigencia política también lo hicieran) lo condenaron a una crítica constante que mediaba negativamente entre él y su literatura. Pero hoy la problemática es otra.

En un informe que leí sobre Borges en una de las miles de páginas que existen sobre él en Internet, le preguntaban al escritor Ricardo Piglia si creía que Borges era "ostentatorio" con su enorme cantidad de citas y menciones a otros autores. Y Piglia respondía;

"No creo. Hay una cosa muy interesante en todo este asunto y es el estilo de divulgador en Borges. Borges en realidad es un lector de manuales y de textos de divulgación y hace un uso bastante excéntrico de todo eso. De hecho él mismo ha escrito varios manuales de divulgación, tipo El hinduismo. Hoy, ha practicado ese género y lo ha usado en toda su obra. En esto yo le veo muchos puntos de contacto con Roberto Arlt que también era un lector de manuales científicos, libros de sexología, historias condensadas de la filosofía, ediciones populares y abreviadas de Nietzsche, libros de astrología. Los dos hacen un uso muy notable de ese saber que circula por canales raros. En Borges como biblioteca condensada de la erudición cultural al poner al alcance de todos la Enciclopedia Británica, y en Arlt las ediciones populares, socialistas, anarquistas y paracientíficas que circulaban por los quioscos entre libros pornográficos y revistas deportivas. Las obras de Ingenieros se vendían así hasta no hace mucho."

Borges había pensado Internet en su biblioteca infinita y había propuesto el hipertexto en toda su literatura, sobre todo en sus cuentos. Los mismos críticos que mencionaba antes lo calificaban de un gesto pedante, de ostentación de su sabiduría. Pero esa sabiduría nos obligaba a enlazar y, como sucede en estos casos, a conocer otras tradiciones literarias con el prisma borgiano, algo aún mejor.

De allí, en parte, surge toda esta reivindicación sobre Borges y el hipertexto
La comunidad científica lo menciona como precursor, entre otros autores, de la literatura hipertextual. Los enlaces borgianos conforman en la literatura un avance multilineal, pero ?organizado alrededor de las formas filosóficas tradicionales del argumento lineal (?) (Piscitelli, 2002, 33). Porque si el pensamiento científico es irremediablemente lineal, cada uno de nosotros tiene un día a día de zapping mental, de pensamientos hipertextuales.
Borges hacía "literaruta". No es un error tipográfico, sino una ruta guiada de literaturas. Parte de su complejidad se la debemos atribuir a sus hiperenlaces narrativo, producto de un enorme bagaje literario cultivado desde su infancia y de una imaginación única de universos interrelacionados.

Claro que para avanzar en el artículo, sería bueno -por si hay algún lector desprevenido- explicar el concepto de hipertexto. Theodor Nelson fue quién acuñó la expresión hipertexto en 1981. Se refería a una escritura no secuencial, a un texto que bifurca, que permite que el lector elija y que se lea mejor en una pantalla interactiva. De acuerdo con la noción popular, se trata de una serie de bloques de texto conectados entre sí por nexos, que forman diferentes itinerarios para el usuario. Con Internet está noción se volvió vulgar. Hipertexto es cada enlace que escogemos en nuestra pantalla y que casi siempre nos conduce a rutas de navegación desconocidas y a contenidos no lineales al texto inicial. Esto convierte al internauta en protagonista y autor de su propia narración, dejando de ser sólo espectador, resignificando los contenidos.

Uno de los principales teóricos del hipertexto, George Landow decía que;
" Abrir el texto introduce necesariamente otras voces, otros puntos de vista, y el texto encarna ahora múltiples puntos de vista (?). Los vínculos electrónicos conducen casi inevitablemente a la mezcla de modos y géneros, un factor tal vez más importante en los hipertextos educativos y de ficción. (?). Hipertextualizar un texto no produce un libro electrónico, sino una biblioteca electrónica en miniatura. (Nunberg, 1998: 231 )

Borges cultivaba el hipertexto y la profundidad narrativa. La versatilidad era su principal virtud, pero se necesita un lector comprometido, que se concentre en la obra. No es ver televisión en el sofá, ni leer un éxito de verano en la playa.

"El libro es una forma lenta de intercambio. Es un modo de temporalidad que concibe la comunicación pública no como acción sino como reflexión. De hecho el libro sirve precisamente para retrasar la acción, para acrecentar la diferencia temporal entre pensamiento y acción, para crear un espacio para la reflexión y el debate. (Carla Heese, en Nunberg, 1998: 32).

El ejemplo más representativo de lectura y narración (y su consecuente lectura) hipertextual sea preciosamente "EL JARDIN DE SENDEROS QUE SE BIFURCAN" (Ficciones, 1944). "El tiempo se bifurca perpetuamente hacia innumerables futuros", dice el autor.

El libro escrito por un tal Ts'ui Pen era el jardín de senderos que se bifurcan.
"Ts´ui Pen diría una vez: Me retiro a escribir un libro. Y otra: Me retiro a construir un laberinto. Todos imaginaron dos obras; nadie pensó que libro y laberinto eran un solo objeto. El Pabellón de la límpida soledad se erguía en el centro de un jardín tal vez intrincado; el hecho puede haber sugerido a los hombres un laberinto físico"

"En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts'ui Pen, opta -simultáneamente-por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos, que también prolifera y se bifurcan. "

Bifurcación es sinónimo de hipertexto. Si pensamos nuestra cotidiana forma de navegar por la red veremos un recorrido semejante al cuento. La obra de
Ts'ui Pen fue juzgada, en esta ficción, como incomprensible. Pero no se sabía que precisamente en su obra estaba construyendo un laberinto. Y allí está, precisamente, el significado de la obra.

De "Ficciones" -junto a "El Aleph", su libro de cuentos más popular- también es LA BIBLIOTECA DE BABEL.

Aquí vemos la obra más significativa del universo borgiano. Pero a la vez estaba narrando un constructo semejante, idéntico diría, al que hoy conforma Internet. Como un diseñador del futuro, un astrólogo o un mago chino, Borges pensó a Internet. Porque su Biblioteca es el destino final de Internet y ya casi su presente. Sólo que es la pensó hace 60 años.

"El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercado por barandas bajísimas."

"?dedujo que la biblioteca es total y que sus anaqueles registran todas las posibles combinaciones de los ventitantos símbolos ortográficos (número, aunque vastísimo, no infinito) o sea, todo lo que es dable expresar, en todos los idiomas."

"Uno: la Biblioteca es tan enorme que toda reducción de origen humano resulta infinitesimal. Otro: cada ejemplar es único, irremplazable, pero (como la Biblioteca es total) hay siempre varios centenares de miles de facsímiles imperfectos de obras que no difieren sino por una letra o por una coma".

En FUNES, EL MEMORIOSO, del mismo libro, la relación se extiende. Funes tenía el don de recordar, pero lo recordaba absolutamente todo, hasta el mínimo detalle y contraste. No recordaba las hojas de un árbol visto, sino cada hoja de cada árbol, con sus dibujos, tonalidades y ramificaciones.

"Funes discernía continuamente los tranquilos avances de la corrupción, de las caries, de la fatiga. Notaba los progresos de la muerte, de la humedad. Era el solitario y lúcido espectador de un mundo multiforme, instantáneo, y casi intolerablemente preciso."

"Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero."

Pero aquí, Borges dió en la esencia de este cuento: recordar todo es no poder pensar. "Sospecho, sin embargo, que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos."

En la era de la información todos somos Funes, personas saturadas de detalles, de datos intrascendentes, de información. Tanto que nos cuesta pensar, distinguir verdades de mentiras, elaborar nuestros propios criterios y argumentos. De la sobreabundancia informativa proviene la manipulación. Funes era casi incapaz de ideas generales, de síntesis, de abstracciones.

"Se puede ser ignorante estando sobredocumentado. Lo más importante no reside en la información sino en la puesta en perspectiva de la información respecto a conocimientos, a una educación.", Walton, 2000. Pág 107.

Esto nos coloca en una valoración de nuestro tiempo, pero también nos acerca al Funes de Borges. Recordarlo todo representaba para Funes algo inútil y tortuoso, porque su enorme cantidad de datos le impedía ponerlos en perspectiva, juzgarlos y, en definitiva, pensar. ¿No nos estará pasando algo similar como ciudadanos?:

?No se puede olvidar que hoy está en marcha un cambio radical en las modalidades de realización del proyecto coercitivo del poder. En el pasado, incluso en el más reciente, tal proyecto recurría a la indigencia informativa, ahora, en cambio, se privilegia la opulencia informativa. La nueva elección estratégica consiste, pues, en facilitar, dentro de ciertos límites, el acceso a la información. Pero, frente a la prodigiosa cantidad de informaciones que lo alcanzan, no todas fiables o verificables, el ciudadano está destinado a reaccionar, antes o después, con un creciente desinterés e incluso con intolerancia hacia la información. Porque, a fin de cuentas, en los recovecos más escondidos de la opulencia informativa se oculta la indigencia informativa?. (Maldonado, 1997: 100)

Si el hipertexto es la herramienta central del medio Internet, la saturación informativa es la consecuencia no deseada de estos tiempos. En la red está todo, pero ¿dónde está lo que verdaderamente necesito?. ¿Cómo actúo con tanto cantidad de datos a mi disposición?.

Vale decir que existen miles de rutas apropiadas para asociar a Borges con hipertexto, porque su propia forma de narrar nos invita siempre a otros mundos, a saltos, a interrupciones en el argumento principal. Nos invita a recorrer su erudición de caminos alternativos. Un profesor de literatura de la universidad nos decía que a Borges había que leerlo siempre con una Enciclopedia Británica al lado. Agrego; hoy debemos leerlo muy cerca de un ordenador conectado a internet.

Una última cita bibliográfica me lleva a EL ALEPH, "uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos.". Y aqui volvemos al concepto de infinito, de bifurcaciones y de espacio. Un punto donde se puede ver todo es un punto hipertextual, en red. El Aleph también es, en cierto modo, el destino final de Internet. Es la memoria exacta de Funes, la biblioteca infinita, reunida en su sólo punto, a un sólo click.

"Cerré los ojos, los abrí. Entonces vi el Aleph. Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato, empieza aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca?."

"En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré."

Para terminar, volvemos a Piglia describiendo la literatura de Borges.

"¿Qué decíamos? Por un lado la inserción en la gauchesca, la gran tradición oral y épica del siglo XIX y sobre esto hay mucho que hablar. Y por otro lado, el manejo de la cultura, el cosmopolitismo, la circulación de citas, referencias, traducciones, alusiones. Tradición bien argentina, diría yo. Todo ese trabajo un poco delirante con los materiales culturales que está en Sarmiento, por supuesto, pero también en Cané, en Mansilla, en Lugones, en Martínez Estrada, en Mallea, en Arlt. Me parece que Borges exaspera y lleva al límite, casi a la irrisión, ese uso de la cultura: lo vacía de contenido, lo convierte en puro procedimiento. En Borges la erudición funciona como sintaxis, es un modo de darle forma a los textos."

Creo que se hace inevitable, en Borges, escribir sin asociar, porque su universo hipertextual así lo propone,y aunque es cierto que hace de ese recursos una sintaxis propia, convierte una lectura en múltiples lecturas y asociaciones; un protagonista viaja por el universo de la literatura desde la Argentina de la Conquista hasta la Inglaterra del siglo XiX, pasando por la mitología antigua y el mundo árabe. Pero siempre con un fantástico colectivo (autobus) que hace la ruta Palermo-Ginebra, pasando por cuatro esquinas ineludibles: Guatemala, Serrano, Paraguay y Gurruchaga.

Cuentos imprescindibles de Borges
Ficciones (1944)
El Aleph (1949)
La muerte y la brújula (1951)
El informe Brodie (1970)
El libro de arena (1975)

Bibliografía del artículo

MALDONADO, Tomás. 1998. Crítica de la razón informática. Editorial Paidós. Barcelona.
NUNBERG, Georffrey. (Comp.) 1998. El futuro del libro. ¿Esto matará eso?. Editorial Paidós. Barcelona.
LANDOW, George P. (compilador) 1997. Teoría del hipertexto. Editorial Paidós. Barcelona.
WOLTON, Dominique. 2000. Sobrevivir a Internet, Conversaciones con Olivier Jay. Gedisa Editorial, Colección El mamífero parlante. Barcelona.

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